AGRICULTURA

¿Por qué aún no logramos cubrir las brechas de rendimiento en nuestros cultivos?

La nutrición adecuada de los cultivos es esencial para un rendimiento óptimo, así como para un uso sustentable de nuestro recurso suelo.

Figura1. Cambio en los niveles de fósforo en el suelo, entre 2011 y 2018.

Fuente: Sainz Rozas (2018).

Sin embargo, según Fertilizar, la brecha de rendimiento entre los rendimientos alcanzables y los actuales, es de hasta 50% en los principales cultivos en Argentina. En un trabajo realizado por una amplia red en la que colaboran investigadores de varias instituciones e investigadores independientes de Argentina y de la Universidad de Nebraska, se determinó que “el rinde actual en trigo y maíz es el 41% del rendimiento potencial en secano, y para soja ese valor es 32%”.

Una de las principales causas de esta brecha es la deficiencia de fósforo (P), un nutriente esencial para el crecimiento y desarrollo de las plantas. Además, estas brechas se explican por la falta de fertilización con azufre (S) y zinc (Zn), nutrientes que históricamente no fueron limitante pero ya se ha comprobado que hay deficiencia de ellos en las principales zonas agrícolas del país.

El fósforo es un macronutriente que tiene gran interacción con el suelo y que los cultivos toman a partir de fosfatos en solución. En muchas regiones, como Buenos Aires, el este de La Pampa, el sudeste de Córdoba, el sur de Santa Fe y Entre Ríos, los niveles de fósforo en el suelo suelen ser limitantes para la producción agrícola. Para mejorar la productividad de los cultivos en estas áreas, y debido a los bajos contenidos actuales de fósforo de los suelos, se considera una estrategia útil la fertilización con cantidades de fósforo mayores, que igualen o superen a lo que es exportado en los granos.

Con respecto al azúfre, los requerimientos de los cultivos son similares a los del fósforo, aunque el índice de cosecha es menor. Para la Región Pampeana, existe respuesta a la fertilización con azúfre en varios cultivos como soja, trigo, cebada, maíz, girasol y colza; viendose mayor respuesta en suelos de largo uso agrícola continuo, suelos degradados, y en lotes sin previa fertilización con este elemento.

En cuanto a los micronutrientes, aunque los requerimientos sean muy bajos en cantidad, ya se encuentran deficiencias de elementos como el zinc, observándose un efecto negativo en los rindes. Ha sido importante la disminución del zinc debido a la extracción de los cultivos, lo que el INTA ha constatado contrastando el contenido de zinc en el suelo en lotes de larga historia agrícola vs sitios prístinos. Es importante destacar que el maíz tiene una alta sensibilidad a la deficiencia de zinc, siendo así importante la respuesta a su fertilización. La soja y el trigo también vienen mostrando respuesta en las principales zonas agrícolas.

Figura 2. Rango de valores de zinc (Zn) en suelos de la region pampana en suelos prístinos y con prolongada historia agrícola. Fuente Sainz Rozas et al. (2013).

Fertilizantes mezclas químicas

Para abastecerse de estos nutrientes, los fertilizantes mezclas químicas han demostrado ser una excelente alternativa a las tradicionales mezclas físicas que se logran de forma mecánica. Se logra un producto más homogéneo, dado que cada gránulo contiene todos los nutrientes distribuidos en forma pareja, es decir, que cada grano contiene el mismo grado, eliminando los problemas de estratificación ocurridos durante el transporte o durante el mezclado de las mezclas físicas. Además, las mezclas químicas son más estables frente a las condiciones ambientales, conservando sus propiedades durante el almacenamiento.

Ensayos

En la campaña 22/23 Cofco International junto con OCP de Argentina realizaron 5 ensayos para evaluar el comportamiento de los cultivos de maíz tardío y soja entre una nutrición completa P-S-Zn vs solo P o P-S; con sitios en Marcos Juárez, Río Cuarto y Pergamino.Para ello, se utilizó Foszinc45 como una solución completa de fertilización con un grado 12-45-0-5S-1Zn (N:12%, P2O5:45%, S:5% Zn:1%). De esta manera, este producto mantiene un alto grado de fósforo, con el agregado de azufre y zinc como nutrientes esenciales que modulan el rendimiento de los cultivos.  Los tratamientos fueron definidos para evaluar la adición de los 3 nutrientes P-S-Zn. Para el caso de maíz, se aseguró una alta dosis de nitrógeno para asegurar la provisión de este nutriente. Los tratamientos tuvieron repeticiones y la distribución de los mismos fue aleatoria.

Ensayo SojaTratamientos:
Se pudo determinar a través de estos ensayos, que la nutrición balanceada a través de Foszinc45 aumentó un 13% el rendimiento de soja con respecto al testigo y un 7% con respecto a los tratamientos con MAP y la mezcla física. El tratamiento con Foszinc45, provisto con un adecuado contenido de azufre y zinc, logró estos aumentos en el rinde pesar de que la campaña 22/23 pasada fue un tercer año Niña, con una sequía más fuerte, a lo cual se sumaron 9 olas de calor en la región, entre enero y marzo de este año.

Figura 1. Resultados del rendimiento (kg/ha) en soja entre los diferentes tratamientos de fertilización, promedio dos ensayos de la campaña 22/23. Fuente: datos propios

Para el caso del maíz, se determinó una respuesta de gran magnitud al uso de arrancadores fosforados, y se observó una tendencia a una mayor productividad cuando se le adicionó  S y Zn a través de Foszinc45, a pesar de que los rendimientos hayan sido afectados por la sequía. Este tratamiento de nutrición completa aumentó un 14% el rendimiento del maíz con respecto al testigo y un 6% con respecto al tratamiento con MAP.

Figura 2. Resultados del rendimiento (kg/ha) en maiz entre los diferentes tratamientos de fertilización, promedio 3 ensayos de la campaña 22/23. Fuente: datos propios.

A pesar del fuerte impacto de la sequía, la nutrición con fuentes fosfatadas tuvo un alto impacto en la productividad de ambos cultivos. El tratamiento con Foszinc45 alcanzó los mayores rendimientos en maiz y soja, demostrando el beneficio de aportar una fertilización balanceada con fósforo, azufre y zinc.