AGRICULTURA

La soja toma nota de las primeras tendencias de siembra en EE.UU.

Faltando poco más de un mes para su inicio, el mercado evalúa los números preliminares de la campaña 19/20, sujetos a un eventual acuerdo entre China y EE.UU. A nivel local, el mercado premia el traslado de entregas de mayo a noviembre con una tasa del 13,4%

Tras haberse llevado a cabo el 95° Foro Anual de Perspectivas Agrícolas, los mercados granarios comienzan a internalizar las primeras tendencias de la nueva campaña agrícola en EE.UU. El Outlook Forum es un evento organizado por el Departamento de Agricultura de EE.UU. en el que se abordan temáticas vinculadas a la actividad agropecuaria, comercio exterior, políticas y financiamiento, entre otras cuestiones. En esta oportunidad se desarrolló el pasado jueves 21 y viernes 22 del corriente en Arlington, Virginia.
Las previsiones de intención de siembra 2019/20 son los primeros elementos para delinear los posibles escenarios de oferta. Luego de sucesivos años de crecimiento, el consenso del USDA prevé una caída anual del 4,7% en la superficie que se destinaría a la soja que cubriría 34,40 mill.has. Como contrapartida, parte de las hectáreas que libera la oleaginosa se volcarían al cultivo de maíz que sumaría cerca de 1,20 mill.has. respecto al ciclo anterior con un área de 37,20 mill.has.

Los precios relativos tienen una incidencia directa en las decisiones de siembra por parte de los agricultores norteamericanos. El desenlace de la disputa comercial entre Donald Trump y Xi Jinping alteró el comportamiento de los contratos Soja Nov19 – Maíz Dic19, inclinando la balanza más a favor del cereal. Así lo refleja el ratio en Chicago que actualmente ronda en 2,23 y queda notablemente por debajo de las 2,40 unidades que promediaron las dos campañas precedentes a estas instancias del año. En teoría determina que la soja cotiza a más del doble que el maíz y, cuánto más elevado sea, más hectáreas se producirán del primero a expensas del segundo.

La baja de este indicador responde a la sustancial acumulación de stocks en EE.UU. La oferta de poroto ha crecido más que proporcionalmente a su demanda, básicamente por el impacto de las exportaciones, y dio lugar a mayores sobrantes de soja. Al concluir el año comercial vigente, las existencias alcanzarían para cubrir cómodamente 81 días de consumo sin recurrir a la nueva cosecha. Este guarismo mide unos 43 días para el caso del maíz.

El único factor que generaría un cambio repentino en la proporción de área sería el arribo a una solución definitiva, o al menos lo más cercano a ello, entre China y EE.UU. A casi un año de este conflicto, los últimos avances dan cuenta de que el mandatario estadounidense retrasaría la aplicación de los aranceles adicionales que originalmente estaban programados para comenzar este viernes 1 de marzo, aunque no se especificó la fecha de prórroga.

Pasando al ámbito doméstico, los valores a cosecha continúan oscilando en un rango de 235 – 240 U$S/tn según condición y puerto de entrega. La comercialización de la soja nueva prospera lentamente con apenas un tercio de las operaciones pactadas a precio firme. Esto da cuenta de la escasa predisposición del productor a desprenderse de su mercadería y de cierta incertidumbre a la hora de comprometer su cosecha.

La estructura de precios otorga claros incentivos a diferir las entregas con un premio que excede ampliamente al promedio de otros años. La ampliación del spread de los futuros May-19 contra las posiciones más lejanas promueve cerrar ventas posponiendo las descargas. Optar por vender una parte de la producción en el mercado a término con entrega a Nov-19 arroja una rentabilidad más atractiva que la operación a un plazo más cercano.

Para esta estrategia, se deben incorporar en la ecuación de márgenes, aquellos gastos adicionales que se derivan de almacenar los granos. En segundo lugar, es excluyente disponer de capacidad financiera para estirar el plazo de las descargas y, por ende, de su cobro. Siendo que el diferencial May19 – Nov19 opera en algo más de 16 U$S/tn, la tasa implícita resultante asciende a un 13,4% en dólares, muy por encima de otras vías crediticias.

Si trazamos una línea comparativa, hace exactamente un año atrás, la tasa se ubicaba en el 9,6% y el estímulo a posponer entregas era más limitado. A su vez, dicho interés incluía un componente adicional que actualmente no está presente en las cotizaciones: La rebaja mensual de los derechos de exportación. Si bien posteriormente no se terminó concretando, en febrero del 2018 se descontaba una reducción de 0,5 puntos porcentuales por mes.

Así entre mayo y noviembre se priceaba una diferencia de 3 puntos en concepto de retenciones, por lo que el efecto tasa era claramente menor. En tanto, si nos remontamos a 2017, el pase entre ambas posiciones ofrecía una tasa del 9,8%. Claramente el mercado premia hoy con este plus a aquellos vendedores que estén dispuestos a dosificar entregas.
Por Eugenio Irazuegui; Analista de mercados – Responsable de Research de ZENI