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Fearca en Agronea: El avión, la herramienta más eficaz para combatir incendios

El aeroaplicador Roberto Tomassoni, especialista en la labor, habló sobre la misma y detalló la formación que debe tener el piloto. Fearca propicia que sea considerada como una solución a la problemática que se da en el país ya que se cuenta con las herramientas y los recursos.

La Federación Argentina de Cámaras Agroeaéreas (Fearca) estuvo presente, en conjunto con la Cámara de Empresas Agroaéreas de Chaco (CEACH), en Agronea virtual a través de la disertación del Titular de Falconer Aviation, Roberto Tomassoni. Durante la exposición sobre “Combate y mitigación de incendios”, el piloto aeroaplicador y forestal habló sobre el avión como una herramienta estratégica para este flagelo y las condiciones en la que trabaja el piloto.

Fearca propicia la posibilidad de que el aeroaplicador contribuya al combate de incendios ya que cuenta con las herramientas disponibles. De hecho, hay aviones dispuestos en distintos lugares del país, lo cual permite la cercanía y por su rapidez para actuar, en caso de focos. Es importante aclarar que los aviones demostraron ser los vehículos más eficaces ya que, si bien, el avión agrícola puede llevar menos carga que los grandes aviones de lucha contra incendios, su diseño particular les permite volar a menor distancia del fuego y aplicarlo directo en el blanco, haciendo más eficiente el trabajo.

Cabe destacar que la entidad puso a disposición de los gobiernos, en sus diferentes niveles, la posibilidad de accionar para dar solución a los incendios que se produjeron en el país.

El vuelo en los incendios forestales

El vuelo en la extinción de incendios forestales presenta las características comunes a todos los de la aviación en general y añade particularidades. “Es fundamental el entrenamiento del piloto”, sostuvo Tomassoni y explicó que esto se debe a que “tendrán que lidiar con aviones y helicópteros, las comunicaciones, obstáculos como cables, torres y edificios cuando el incendio es de interface, mala visibilidad generada por el humo, la topografía del lugar y condiciones ambientales adversas”.

La performance de las aeronaves (velocidad, peso, tamaño, turbinas), sus equipos externos (altavoces, sirenas, cestas porta “bambi”, etc.), sus equipos de comunicaciones internos y externos, los sistemas de apertura y activación de las compuertas, depósitos o cestas de agua, así como el acceso a las nuevas tecnologías (transmisión de imágenes en tiempo real, infrarrojos, etc.) y la necesidad de un copiloto en las operaciones de extinción, en particular en misiones de coordinador aéreo, son temas que cada administración estatal o privada definirá de acuerdo con sus necesidades, pero el procedimiento operativo y el protocolo de actuación tiene que tener unas líneas comunes para todos.

En este procedimiento operativo se desarrolla el método de trabajo y la forma de actuar en esta especialidad, lo que hace diferente a este tipo de vuelo ya que “las aeronaves están expuestas a un funcionamiento que roza el límite de sus posibilidades, lo que exige una atención superior y mayor pericia a la hora de pilotear”, explicó el especialista.

Cabe destacar que para el combate de incendios forestales hay poco tiempo para la toma de decisiones, vuelo a muy baja cota, elevado nivel de estrés y condiciones de visibilidad adversas. “Por eso, los pilotos están sometidos a una necesaria tensión que les permita atender todos los extremos y tomar muchas decisiones en poco tiempo”, comentó Tomassoni y advirtió: “El perfecto conocimiento de la aeronave con la que se opera, el tipo de trabajo que se realiza con la misma y el control de la presión interna y del entorno, darán la tranquilidad necesaria para la plena utilización de los cinco sentidos”, sostuvo el especialista.